Imagina que entras sano al hospital con unas molestias en la zona lumbar y acaban fallando en el diágnostico. Imagina que te operan de urgencia la espalda, te rompen el saco dural y te dejan seriamente afectados los nervios L4 y L5.

Imagina que estás teniendo visiones, no puedes coordinar movimientos y los médicos te traen al psiquiatra. Imagina que el psiquiatra corrobora que no estás loco, pero nadie te hace caso.Imagina que te dan el alta médica con 40º de fiebre y sin poder mantenerte de pie por ti mismo.

Imagina que pasan 40 días desde la primera operación hasta que los médicos reconocen el error. Imagina que el pseudomeningocele que había en tu espalda era de un tamaño tal que ya nadie dudaba de ti.

Imagina que ya no puedes volver a andar. Imagina que te han dejado parapléjico, con la audición de un oído casi perdida y la visión de un ojo muy afectada.

Imagina que desde entonces, y gracias a médicos de verdad, también de la sanidad pública, te han realizado 7 operaciones para mitigar en la medida de lo posible lo que parecía irreparable.

Imagina que los médicos califican tu caso como milagroso. Imagina que nadie se explica cómo sobreviviste.

Imagina que tu temperatura corporal varió. Ya nunca estará entre 36 y 37ºC

Imagina que pocos creen de primeras este relato porque parece imposible.

Imagina que nada es imposible. Para bien o para mal.

Imagina que todos estos hechos están documentados y todavía no hay sentencia, indemnización monetaria o reparación moral del daño.

Imagina que el médico y el equipo que te hizo esto siguen trabajando en el mismo hospital público de la zona del Alto Penedès (Barcelona)

Imagina que en lugar de vivir en el rencor y deseo de venganza, vives en el optimismo, el sentido del humor y la superación personal diaria.

Imagina, y recuerda además, que mínimo una vez al año tendrás que entrar a quirófano porque la vejiga se vio afectada también.

Imagina que tienes que demostrar todo esto en un tribunal aunque todo está perfectamente claro.

Imagina que tienes que pagar de tu bolsillo la defensa, (más vale que aquí no vayas con abogado de oficio) y también las pruebas externas con expertos de alto prestigio y caché, para acreditar de forma ‘objetiva’ ante un tribunal cuando y por qué se produjeron las lesiones que tienes.

Imaginas que todo eso lo tienes que hacer paralelamente a entrar y salir de quirófanos y asimilar la situación de cambio de vida.

Imagina que en lugar de pedir dinero para pagar a tu abogado, comprar la silla de ruedas (nada económicas, por cierto), recibir los tratamientos, etc, etc… decides afrontarlo con tus propios recursos y trabajar duro para recuperarte de lo más grave.

Imagina que cuando recuperas la fuerza, mental y física, decides hacer algo por dar visibilidad a las personas que también tienen una lesión medular.

Imagina que se te ocurre organizar un reto solidario, hacer algo para sentirte libre, ponerte a prueba de nuevo y experimentar la sensación de poder conseguir un reto físico a pesar de todo.

Imagina que te pones a trabajar para organizar todo. Imagina que abres un canal de donaciones monetarias y nada de lo que recaudes será para ti. Imagina que donarás todo a organizaciones de tu país donde están contribuyendo, de forma efectiva y contrastada, a la investigación y tratamiento de las personas con lesiones medulares o discapacidades de origen neurológico.

Imagina que planificas recorrer el Camino de Santiago desde Roncesvalles hasta Santiago de Compostela (790km estimados)

Imagina que consigues todo lo necesario para realizarlo (que no es poco) tras exponer tu proyecto en Internet y de forma presencial.

Imagina que estás en Roncesvalles, son las 8:00 de la mañana de un 17 de Septiembre. Imagina que tu cuerpo está sentado en una  una silla de ruedas Argon2 de color azul marino metalizado, y tus manos están apoyadas en el manillar de una handbike Attitude, la cual está fijada a la silla mediante unos anclajes especiales.

Imagina que faltan diez segundos para que empieces a bracear hasta Santiago. El primer metro del reto está aquí. Imagina que faltan dos respiraciones profundas antes de poner tu vida en riesgo para sentirte libre otra vez.

Imagina que está nublado, que hay niebla, que hace frío, que sopla el viento, que va volviendo el sol, que hace calor, que se te queman la cara y los labios al atravesar una meseta de Castilla. Imagina que ríes, sufres, lloras, bromeas, gritas, sudas, y sudas, y sudas.

Imagina que llegas a Santiago un 24 de Septiembre, a la hora prevista.

Imagina que suenan gaitas. Imagina una plaza abierta, enorme. Obradoiro. Imagina que todo es de piedra.

Imagina que hay gente de todos los lugares y se mezclan los acentos de España y del mundo. Imagina que hace sol. Todo brilla. El cielo casi se funde a blanco. Imagina que has hecho Historia.

Imagina que el tiempo se para. La persona, el pensamiento y el espacio se funden en una clara y rotunda afirmación: Sí se puede. Aquí, ahora y en cualquier otro tiempo y lugar que me lo proponga.

Imagina que tu reto solidario está grabado y dentro de poco saldrá a la luz un documental sobre ello. Imagina que de momento hay un trailer que puedes ver.

Imagina que todo es real. Imagina que existe Òscar Jimenez. Imagina que ésta es su historia. Imagina que puedes colaborar a favor de su causa con una donación.

Imagina que compartes esta aventura por encima de tus posibilidades. Imagina que siempre te estaré agradecido.

Imagina, porque es la única forma de hacerlo realidad.

TRAILER – #700KmEnSillaDeRuedas

Documental – #700KmEnSillaDeRuedas

EQUIPO RETO #700KM

Òscar Jiménez: Handbike
https://twitter.com/OscarJim3nez

Carlos Ortega: Bicicleta & Soporte

Jorge Jimenez: Producción y Administración
soyjorgejimenez.com

Alfre Mancera: Producción y Vídeo
alfremancera.com

Carlos Herrera: Producción +LoKeSea
https://www.facebook.com/carloseht

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